Este mes de agosto he podido tomarme el tiempo de irme a desconectar unos días a un lugar que, sin duda, se ha convertido en mi segunda Comunidad Autónoma española favorita (lo siento, pero Andalucía es mucha Andalucía...).
Asturias es un lugar en el que puedes escapar a otro mundo. Un mundo lleno de paz, naturaleza, tranquilidad, relax y ganas de disfrutar de cada día, aunque el tiempo no acompañe. El verde que lo inunda absolutamente todo hace alucinar a cualquiera que venga del sur, eso es innegable. Pero no es eso lo que me ha acabado de enamorar.
Son sus pueblos, perdidos entre las montañas y el mar. Es su gente, que a pesar de ser del norte es cálida y amigable como la que más. Es la sidra, no sólo por su sabor, sino por todo lo que supone.
Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo un trocito de este viaje (las fotos de Vetusta y del Sella las guardo para mí, que no es cuestión XD):
Día 1: Llanes
Día 1: Lastres
Día 1: Ribadesella
Día 2: Lagos de Covadonga
Día 3: Cudillero
Día 3: Gijón
El viaje ha sido corto, pero muy muy intenso. Sin duda volveré a Asturias, espero que muuuuuuuuuuuchas veces. De momento, me ha servido para coger fuerzas para todo lo que viene. Gracias a mis compis de viaje (aunque no me dejen conducir), y al resto de amiguitos que nos han acompañado. El próximo viaje tiene que ser fuera de España, que necesito que me hablen en otro idioma.



























