Eso sí, hay que tener pensamientos positivos. Vivo en una típica habitación del servicio en la ciudad de París, con vistas a la Torre Eiffel y a un trocito del Arco del Triunfo y al Sagrado Corazón.
Menos mal que Eeva también fue scout y que no hay situación extrema que se nos resista, porque si no podríamos llorar.
Esta última foto fue ya un remedio desesperado para que no pandiera el cúnico antes del avión. Las 3485964954458494 valerianas previas y la tila no hicieron nada, así que antes de recurrir a la droga, hice un Melendi para subir más calmadito al avión.
Mañana empiezo de exámenes, así que ponedme velas, haced ritos zulús, vended vuestra alma, porque tengo miedo y no puedo suspender nada.
Besos y abrazos del 5º izquierda!!




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